Sir Michael Caine

Si hay alguien que cumple con la condición que proponemos en este humilde pero importante espacio (grandes actores que uno no nombraría entre sus favoritos), ese es Michael Caine. A lo largo de una carrera de 50 años (y contando), nos acostumbró a verlo en sólidas y eficientes actuaciones, cuando no grandiosas. Quizás el público más joven lo tenga presente más que nada en roles secundarios, y hasta alguno que haya nacido después del estreno de ET pueda decir solamente “a este lo tengo de otra película”, pero hay más que eso, mucho más.

Caine (seudónimo que sacó de la película El motín del Caine) logró su primer papel cinematográfico importante en la épica Zulu (Cy Endfield, 1964). El éxito de la película lanzó a Michael al próximo escalón: roles protagónicos en Archivo Confidencial (Sydney Furie, 1965), primera de una serie de filmes de espionaje basados en las novelas de Len Deighton, como un espía británico (estos papeles de “héroe de la guerra fría” le quedarían como un guante y los repetirá en varias ocasiones en su carrera), mientras que al año siguiente demostraría que no se lo podía encasillar sólo en películas de acción: esta vez interpretará al empedernido seductor Alfie en la comedia homónima (Lewis Gilbert, 1966). Luego de esto, ya su potencial actoral quedaría consolidado, gracias a su muy bien graduada mezcla de flema inglesa con histrionismo teatral. Cabe mencionar cómo capitalizó su maquillaje en Juego macabros (Joseph Mankiewicz, 1972), el contrapunto que le ganó nada menos que a Sean Connery en El hombre que quería ser rey (John Huston, 1975), la actuación “doble” de Vestida para matar (Brian De Palma, 1980), su mejor trabajo, el de un marido con una torpe infidelidad entre manos, que Woody Allen supo explotar en Hannah y sus hermanas (1986) y que le fue premiado con su primer Oscar, el divertidísimo e inescrupuloso personaje que mostró en Dos pícaros sinvergüenzas (Frank Oz, 1988), su pequeño pero firme trabajo junto a Jack Nicholson en Sangre y vino (Bob Rafelson, 1996), el médico abortista que nos convenció, al público y a la Academia, que su trabajo era bueno en Las reglas de la vida (Lasse Hallström, 1999), el malísimo villano dieciochesco logrado en Letras prohibidas (Philip Kaufman, 2000), o su distinguido y refinado personaje que logra el punto de calidad más alto que ofrece Miss Simpatía (Donald Petrie, 2000); esto último nos lleva a revisar los esqueletos que Caine posee en su placard: participaciones en filmes totalmente olvidables como La mano (Oliver Stone, 1981), Tiburón 4 (Joseph Sargent, 1987) o Terreno salvaje (Steven Seagal, 1993), que sin embargo no lo privaron de, a pesar de todo, demostrar que él siempre hace bien su trabajo, el alumno que siempre aprueba aunque el profesor sea un ladrillo.

Por estos momentos, el público joven al que hacíamos referencia al principio reconocerá a Michael Caine como Alfred, el mayordomo de Batman en la recién iniciada saga del oscuro héroe, además de su papel en Hijos del hombre (foto) y en la inminente remake de Juegos macabros, en donde ocupará el papel de Laurence Olivier.

Si me preguntan, creo que el top 5 de actuaciones de Michael quedaría más o menos así:

  1. HANNAH AND HER SISTERS. Hannah y sus hermanas
  2. QUILLS. Letras prohibidas
  3. DIRTY ROTTEN SCOUNDRELS. Dos pícaros sinvergüenzas
  4. THE CIDER HOUSE RULES. Las reglas de la vida
  5. SLEUTH. Juegos macabros

bonus track: THE MAN WHO WOULD BE KING. El hombre que quería ser rey

Saludos al consagrado pero no reconocido Sir Michael Caine.

Lucas McMurphy

Tanta filmografia, tanta presencia.
Es dificil encontrar una película en la que Caine desentone, y ese a mi parecer es uno de sus grandes méritos. Siempre tan ingles.
Este hombre hizo de todo, hizo películas de desastres mutantes como the swarm, en donde abejas gigantes amenazaban la tierra, hizo comedias boludas como miss simpatia y hechizada, hizo de garca con principios en dos picaros sinverguenzas (una película subestimada con un gran gran guion). Fue protagonista en Escape a la victoria, aquella genial (al menos en mi recuerdo) película en donde Stallone hacia de arquero y jugaba junto con Pelé y Ardiles.
El Alfred perfecto.
El Hippie nostalgico de niños del hombre.
Me emociona que empecemos los tributos con vos Michael, te mereces todo mi respeto y mi cariño.

Will

Hay mucho que reconocerle a Sir Michael Caine. Mucho. Y entre tanto reconocimiento, hay que reconocerle, ahora, casi al final de su larga trayectoria, el regalarnos esos papeles secundiarios que se lucen más que los protagónicos. Pocos actores, en la actualidad, le dan a roles tan pequeños, la eficacia y solidez que Caine aporta, paseandose por una amplia gama de géneros cinemátograficos, sin convertirse en marionetas de sí mismos. Por que si algo puede reconocersele y mucho a este gran actor es que ahora, a esta altura de su carrera, su composición es de lo mejor que puede uno encontrarse en el cine, de manera que logra, que al ver el afiche de una película y encontrar su nombre por debajo de la estrellita de turno que uno diga: Uh, mirá, actúa Caine, vamos a verlo.
Gracias por la magia, Mr Caine, desde acá, lo bancamos a morir.

Vontrier

~ por vontrier en Julio 31, 2007.

Una respuesta to “Sir Michael Caine”

  1. la uno, la cuatro y el bonus track. pero por sobre todo, por la magia.

Escribe un comentario