Ed Harris

•Agosto 22, 2007 • 3 comentarios

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Nuestro próximo tributo es a la figura de Ed Harris, un actor que cada uno de nosotros vio en no menos de diez películas. De todas maneras, la abundancia no es el rasgo más significativo de su carrera, sino la calidad y eficiencia a las que nos tiene acostumbrados, ya sea desde sus habituales roles secundarios (lo que se dice una buena pierna) o sus contados pero memorables protagónicos.

La carrera cinematográfica de Ed tiene la misma edad de quien les escribe, logrando su primer protagónico en la producción independiente del legendario George Romero, Knightriders (1981). Personalmente lo vi por primera vez en Estado de gracia (Phil Joanou, 1990), donde su malvado mafioso irlandés es tan profundo que hasta le llegué a tomar bronca al mismo actor. Pero con otros papeles en los que hace de “malo” uno ya le va tomando gustito: el implacable agente de Fachada (1993), el asesino con mensaje bíblico de Causa justa (1995), el autor material del caso Watergate en Nixon (1995), el general justiciero a su manera de La Roca (1996), el infalible francotirador alemán de Enemigo al acecho (2000) o el espía imaginario de Una mente brillante (2001).

Pero donde Harris muestra por completo su brillo actoral es en sus roles “buenos”, de los cuales en la mayoría a uno lo hacen desear tener un padre o un tío como él. El emprendedor y motivado por la gloria astronauta John Glenn quedó perfectamente retratado en Los elegidos (1983), el líder de grupo paternalista y que nunca se da por vencido y siempre le da para delante de El abismo (1989) y Apollo 13 (1995), no cualquiera puede hacer papeles de ese tipo y que le salgan tan naturalmente; o sino cuando Harris se convierte en un padre imperfecto: presente pero impotente en Ojo por ojo (1996), buen esposo y ex esposo aunque algo desorientado en Quédate a mi lado (1998), para finalmente recordar ese padre-dios apócrifo tan impresionante de The Truman Show (1998).

Ed Harris no se quedó en el molde, señores. En 2000 apareció su ópera prima como director, interpretando él mismo al perturbado artista Jackson Pollock, en donde se lo notó en su salsa, dándole al papel todo lo que tenía para darle, con lo que demostró más que nunca amor por su profesión. ¿Un Ed Harris con libertad autoimpuesta? El público, agradecido.

El top 5 de Harris sería aproximadamente el siguiente:

  1. POLLOCK
  2. THE TRUMAN SHOW
  3. STATE OF GRACE. Estado de gracia
  4. APOLLO 13
  5. THE RIGHT STUFF. Los elegidos

bonus track: THE FIRM. Fachada

Mientras aguardamos para este año el estreno de su segundo largometraje, y el tan demorado Oscar, desde este humilde espacio le dedicamos nuestro respeto y admiración a un grande como Ed Harris, que nuestra generación tiene el agrado de disfrutar bastante seguido.

Lucas McMurphy

Ed Harris nació el 28 de Noviembre en Nueva Jersey. Es hijo de un librero y cantante y de una agente de viajes. Tiene dos hermanos. Mientras fue al colegio, fue un atleta destacado en futbol americano. Un pibe común, podríamos decir. Un muchacho como tantos otros de los que han poblado, pueblan y poblaran el país del norte, que un buen día se decidió a actuar. Y qué es lo que hizo que un pibe del montón americano se transformara en el gran actor de teatro que es, pues bien, es eso llamado don. Harris no es un actor camaleonico en el sentido fisonomico. Nadie lo ha visto deformarse, ensancharse, afearse o embellecerse para interpretar sus roles. Ha ido siempre con su cara y cada vez que apareció en pantalla nos convenció de que era uno distinto. Don, sí. Eso que hace que uno sea distinto al resto, sin dudas. Así, con esa cara que Dios le dio, fue el separado/viudo sufriente y el asesino de una historia violenta. Por que aparece y uno dice: Uh, mirá quién actúa. Porque si algo tenemos que reconocerle a Ed es cierta contundencia escenica que no logran otros actores. Y hablo de contundencia en términos absolutos: será el más malo de todos, cuando le toque jugar o un profesor que pasa absolutamente desapercibido ante los ojos de una Melanie Griffith. Convence. El tipo nos convence de todo. Se le debe aún el Oscar pero cuenta con unos cuantos Tony´s en su haber. Se le debe un protagonico a su medida pero allí viene Copying Beethoven en dónde interpreta al propisimo Ludwig. El trailler promete. Veremos si la película cumple. Lo que es casi seguro, porque el trailler ya lo deja ver, que Ed pone todo -otra vez - en la pantalla y esta vez hace lo que no ha hecho hasta ahora, esconde detrás de lentes de contacto, esos ojos por los que cualquiera lo reconoce.

Espero no equivocarme. El mejor Ed Harris está por venir.

Vontrier.

I’ve been watching you your whole life.
I was watching you when you born
I was been watching when you take your first step
The episode when you lost your first tooth… you can’t leave truman, you belong here… with me.

Cada vez que veo el final de The Truman show no puedo no emocionarme. Es increible lo humano que suena Christoph… Ed Harris no existe, solo existe Christoph, una persona cuya vida pasa a ser consumida por el programa que el mismo creo. Lo meritorio es la cara con que dice estas lineas, la ternura con lo que las dice. La vida de Christoph es Truman y eso se le nota en los ojos a Ed Harris, se le nota en los ojos!!

Perdon pero no voy a comentar sobre ninguna otra película de Ed Harris. Con un tiempo en pantalla de 20 minutos, con un papel secundario, este tipo hizo la mejor actuacion, el mejor monologo que vi en mi vida. Que mas voy a decir, cerremos todo y vayamonos.

Will

Sir Michael Caine

•Julio 31, 2007 • 1 comentario

Si hay alguien que cumple con la condición que proponemos en este humilde pero importante espacio (grandes actores que uno no nombraría entre sus favoritos), ese es Michael Caine. A lo largo de una carrera de 50 años (y contando), nos acostumbró a verlo en sólidas y eficientes actuaciones, cuando no grandiosas. Quizás el público más joven lo tenga presente más que nada en roles secundarios, y hasta alguno que haya nacido después del estreno de ET pueda decir solamente “a este lo tengo de otra película”, pero hay más que eso, mucho más.

Caine (seudónimo que sacó de la película El motín del Caine) logró su primer papel cinematográfico importante en la épica Zulu (Cy Endfield, 1964). El éxito de la película lanzó a Michael al próximo escalón: roles protagónicos en Archivo Confidencial (Sydney Furie, 1965), primera de una serie de filmes de espionaje basados en las novelas de Len Deighton, como un espía británico (estos papeles de “héroe de la guerra fría” le quedarían como un guante y los repetirá en varias ocasiones en su carrera), mientras que al año siguiente demostraría que no se lo podía encasillar sólo en películas de acción: esta vez interpretará al empedernido seductor Alfie en la comedia homónima (Lewis Gilbert, 1966). Luego de esto, ya su potencial actoral quedaría consolidado, gracias a su muy bien graduada mezcla de flema inglesa con histrionismo teatral. Cabe mencionar cómo capitalizó su maquillaje en Juego macabros (Joseph Mankiewicz, 1972), el contrapunto que le ganó nada menos que a Sean Connery en El hombre que quería ser rey (John Huston, 1975), la actuación “doble” de Vestida para matar (Brian De Palma, 1980), su mejor trabajo, el de un marido con una torpe infidelidad entre manos, que Woody Allen supo explotar en Hannah y sus hermanas (1986) y que le fue premiado con su primer Oscar, el divertidísimo e inescrupuloso personaje que mostró en Dos pícaros sinvergüenzas (Frank Oz, 1988), su pequeño pero firme trabajo junto a Jack Nicholson en Sangre y vino (Bob Rafelson, 1996), el médico abortista que nos convenció, al público y a la Academia, que su trabajo era bueno en Las reglas de la vida (Lasse Hallström, 1999), el malísimo villano dieciochesco logrado en Letras prohibidas (Philip Kaufman, 2000), o su distinguido y refinado personaje que logra el punto de calidad más alto que ofrece Miss Simpatía (Donald Petrie, 2000); esto último nos lleva a revisar los esqueletos que Caine posee en su placard: participaciones en filmes totalmente olvidables como La mano (Oliver Stone, 1981), Tiburón 4 (Joseph Sargent, 1987) o Terreno salvaje (Steven Seagal, 1993), que sin embargo no lo privaron de, a pesar de todo, demostrar que él siempre hace bien su trabajo, el alumno que siempre aprueba aunque el profesor sea un ladrillo.

Por estos momentos, el público joven al que hacíamos referencia al principio reconocerá a Michael Caine como Alfred, el mayordomo de Batman en la recién iniciada saga del oscuro héroe, además de su papel en Hijos del hombre (foto) y en la inminente remake de Juegos macabros, en donde ocupará el papel de Laurence Olivier.

Si me preguntan, creo que el top 5 de actuaciones de Michael quedaría más o menos así:

  1. HANNAH AND HER SISTERS. Hannah y sus hermanas
  2. QUILLS. Letras prohibidas
  3. DIRTY ROTTEN SCOUNDRELS. Dos pícaros sinvergüenzas
  4. THE CIDER HOUSE RULES. Las reglas de la vida
  5. SLEUTH. Juegos macabros

bonus track: THE MAN WHO WOULD BE KING. El hombre que quería ser rey

Saludos al consagrado pero no reconocido Sir Michael Caine.

Lucas McMurphy

Tanta filmografia, tanta presencia.
Es dificil encontrar una película en la que Caine desentone, y ese a mi parecer es uno de sus grandes méritos. Siempre tan ingles.
Este hombre hizo de todo, hizo películas de desastres mutantes como the swarm, en donde abejas gigantes amenazaban la tierra, hizo comedias boludas como miss simpatia y hechizada, hizo de garca con principios en dos picaros sinverguenzas (una película subestimada con un gran gran guion). Fue protagonista en Escape a la victoria, aquella genial (al menos en mi recuerdo) película en donde Stallone hacia de arquero y jugaba junto con Pelé y Ardiles.
El Alfred perfecto.
El Hippie nostalgico de niños del hombre.
Me emociona que empecemos los tributos con vos Michael, te mereces todo mi respeto y mi cariño.

Will

Hay mucho que reconocerle a Sir Michael Caine. Mucho. Y entre tanto reconocimiento, hay que reconocerle, ahora, casi al final de su larga trayectoria, el regalarnos esos papeles secundiarios que se lucen más que los protagónicos. Pocos actores, en la actualidad, le dan a roles tan pequeños, la eficacia y solidez que Caine aporta, paseandose por una amplia gama de géneros cinemátograficos, sin convertirse en marionetas de sí mismos. Por que si algo puede reconocersele y mucho a este gran actor es que ahora, a esta altura de su carrera, su composición es de lo mejor que puede uno encontrarse en el cine, de manera que logra, que al ver el afiche de una película y encontrar su nombre por debajo de la estrellita de turno que uno diga: Uh, mirá, actúa Caine, vamos a verlo.
Gracias por la magia, Mr Caine, desde acá, lo bancamos a morir.

Vontrier

El tributo que faltaba

•Julio 31, 2007 • 4 comentarios

Aquí estamos, estos somos. Tres fanáticos del cine que honran con un noble homenaje a esos actores que son grandes actores pero nunca están suficientemente reconocidos.

Unanse al tributo.