Nuestro próximo tributo es a la figura de Ed Harris, un actor que cada uno de nosotros vio en no menos de diez películas. De todas maneras, la abundancia no es el rasgo más significativo de su carrera, sino la calidad y eficiencia a las que nos tiene acostumbrados, ya sea desde sus habituales roles secundarios (lo que se dice una buena pierna) o sus contados pero memorables protagónicos.
La carrera cinematográfica de Ed tiene la misma edad de quien les escribe, logrando su primer protagónico en la producción independiente del legendario George Romero, Knightriders (1981). Personalmente lo vi por primera vez en Estado de gracia (Phil Joanou, 1990), donde su malvado mafioso irlandés es tan profundo que hasta le llegué a tomar bronca al mismo actor. Pero con otros papeles en los que hace de “malo” uno ya le va tomando gustito: el implacable agente de Fachada (1993), el asesino con mensaje bíblico de Causa justa (1995), el autor material del caso Watergate en Nixon (1995), el general justiciero a su manera de La Roca (1996), el infalible francotirador alemán de Enemigo al acecho (2000) o el espía imaginario de Una mente brillante (2001).
Pero donde Harris muestra por completo su brillo actoral es en sus roles “buenos”, de los cuales en la mayoría a uno lo hacen desear tener un padre o un tío como él. El emprendedor y motivado por la gloria astronauta John Glenn quedó perfectamente retratado en Los elegidos (1983), el líder de grupo paternalista y que nunca se da por vencido y siempre le da para delante de El abismo (1989) y Apollo 13 (1995), no cualquiera puede hacer papeles de ese tipo y que le salgan tan naturalmente; o sino cuando Harris se convierte en un padre imperfecto: presente pero impotente en Ojo por ojo (1996), buen esposo y ex esposo aunque algo desorientado en Quédate a mi lado (1998), para finalmente recordar ese padre-dios apócrifo tan impresionante de The Truman Show (1998).
Ed Harris no se quedó en el molde, señores. En 2000 apareció su ópera prima como director, interpretando él mismo al perturbado artista Jackson Pollock, en donde se lo notó en su salsa, dándole al papel todo lo que tenía para darle, con lo que demostró más que nunca amor por su profesión. ¿Un Ed Harris con libertad autoimpuesta? El público, agradecido.
El top 5 de Harris sería aproximadamente el siguiente:
- POLLOCK
- THE TRUMAN SHOW
- STATE OF GRACE. Estado de gracia
- APOLLO 13
- THE RIGHT STUFF. Los elegidos
bonus track: THE FIRM. Fachada
Mientras aguardamos para este año el estreno de su segundo largometraje, y el tan demorado Oscar, desde este humilde espacio le dedicamos nuestro respeto y admiración a un grande como Ed Harris, que nuestra generación tiene el agrado de disfrutar bastante seguido.
Lucas McMurphy
Ed Harris nació el 28 de Noviembre en Nueva Jersey. Es hijo de un librero y cantante y de una agente de viajes. Tiene dos hermanos. Mientras fue al colegio, fue un atleta destacado en futbol americano. Un pibe común, podríamos decir. Un muchacho como tantos otros de los que han poblado, pueblan y poblaran el país del norte, que un buen día se decidió a actuar. Y qué es lo que hizo que un pibe del montón americano se transformara en el gran actor de teatro que es, pues bien, es eso llamado don. Harris no es un actor camaleonico en el sentido fisonomico. Nadie lo ha visto deformarse, ensancharse, afearse o embellecerse para interpretar sus roles. Ha ido siempre con su cara y cada vez que apareció en pantalla nos convenció de que era uno distinto. Don, sí. Eso que hace que uno sea distinto al resto, sin dudas. Así, con esa cara que Dios le dio, fue el separado/viudo sufriente y el asesino de una historia violenta. Por que aparece y uno dice: Uh, mirá quién actúa. Porque si algo tenemos que reconocerle a Ed es cierta contundencia escenica que no logran otros actores. Y hablo de contundencia en términos absolutos: será el más malo de todos, cuando le toque jugar o un profesor que pasa absolutamente desapercibido ante los ojos de una Melanie Griffith. Convence. El tipo nos convence de todo. Se le debe aún el Oscar pero cuenta con unos cuantos Tony´s en su haber. Se le debe un protagonico a su medida pero allí viene Copying Beethoven en dónde interpreta al propisimo Ludwig. El trailler promete. Veremos si la película cumple. Lo que es casi seguro, porque el trailler ya lo deja ver, que Ed pone todo -otra vez - en la pantalla y esta vez hace lo que no ha hecho hasta ahora, esconde detrás de lentes de contacto, esos ojos por los que cualquiera lo reconoce.
Espero no equivocarme. El mejor Ed Harris está por venir.
Vontrier.
I’ve been watching you your whole life.
I was watching you when you born
I was been watching when you take your first step
The episode when you lost your first tooth… you can’t leave truman, you belong here… with me.
Cada vez que veo el final de The Truman show no puedo no emocionarme. Es increible lo humano que suena Christoph… Ed Harris no existe, solo existe Christoph, una persona cuya vida pasa a ser consumida por el programa que el mismo creo. Lo meritorio es la cara con que dice estas lineas, la ternura con lo que las dice. La vida de Christoph es Truman y eso se le nota en los ojos a Ed Harris, se le nota en los ojos!!
Perdon pero no voy a comentar sobre ninguna otra película de Ed Harris. Con un tiempo en pantalla de 20 minutos, con un papel secundario, este tipo hizo la mejor actuacion, el mejor monologo que vi en mi vida. Que mas voy a decir, cerremos todo y vayamonos.
Will


